Mi nota anterior fue medianamente imparcial, pero se interpretó un poco para el lado del gobierno por lo que ví en los comentarios (excepto Vero que es incapaz de interpretar absolutamente nada a favor del gobierno, muchas veces con razón). Mi intención en parte era que no saliera todo el mundo en la ciudad a defender al campo simplemente por oponerse a la Reina. Pero son evidentes los errores de Fernández, que es Cristina.
Para empezar, más allá de los precios, el objetivo número 1 de las retenciones era recaudar. El paro del campo terminó costando a las arcas del gobierno más de lo que se recaudó. Además, el aumento de producción sojera de Estados Unidos llevó el precio de la soja a bajar de tal manera que las retenciones móviles volvieron casi al mismo nivel que antes. O sea, todo el lío para nada. A nosotros nos puede pasar esto pero se supone que en el gobierno hay expertos en economía y en política para tantear la situación.
Después, el paro podría haberse resuelto algunos días antes si la reina no hubiera mantenido su postura de: "tengo razón, no negocio nada, no me equivoco jamás" A veces es mejor reconocer que uno quedó mal parado rápidamente para evitar prolongar una situación perjudicial. Pero claro, este es el punto más discutible, porque dar marcha atrás tan rápido podría incentivar a que todos busquen quejarse presionando de esa manera.
Por más que hablen de oligarcas y por más que sea verdad que aún con las retenciones reciben más en dólares que en los noventa, no sé que tan justo es que le saquen a uno el 44% de su ingreso simplemente porque su negocio anda bien. Además, recalco la parte de que si bien los ingresos son buenos, para producir también importan una gran cantidad de productos químicos que pagan a precios de dolar sobrevaluado.
Las retenciones móviles implican además que si la soja pasa a valer U$S 1000 la tonelada, los productores no llegan a ganar U$S 100 más por tonelada. O sea, dense una idea de lo que pretencía llevarse el gobierno. La poca ganancia ante los aumentos de los precios hace desaparecer la posible inversión y aumento de la producción que un aumento de estos genera.
Además, el anuncio de las retenciones se hizo justo antes de la cosecha. Es decir, cambian las reglas del juego en la mitad. Cuando un gobierno hace esto permanentemente se vuevle poco confiable, y eso deriva en que las inversiones disminuyan. ¿Quien invertiría en un lugar donde no sabe si un mes después le van a poner un impuesto así? ¿O donde no puede medir la inflación?
La idea de devolver a los pequeños productores que su majestad implementó es ridícula. ¿Para qué sacar para luego devolver? Complica muchísimo el mecanismo, crea retrasos, y en muchos casos la plata no se va a devolver. Ni siquiera hay un registro completo de los pequeños productores rurales. La burocracia que llevaría hacer las cosas de esta manera hace desconfiar.
En fín, creo que ese es el resumen. Lamento la ausencia de datos pero las contradicciones acerca de las ganancias esperadas por las retenciones y pérdidas generadas por el paro que había entre Clarin y El Cronista Comercial me impide ser mucho más específico. Prefiero que falte información antes de hacerme responsable por dar información errónea.
Saludos
Javier
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lunes, 7 de abril de 2008
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