jueves, 18 de marzo de 2010

Si es Keynes, es bueno.

El slogan pertenece a una reconocida marca de medicamentos que no voy a nombrar porque no hubo arreglo por el dinero de la publicidad, pero creo que representa el pensamiento de mucha gente. Y en una de mis costumbres habituales, voy a tomarme el trabajo de moderar este pensamiento, que es una de las bases en las que se apoya el kirchnerismo. No se trata de una crítica a Keynes, ni a su escuela, que dentro de mi indecisión es con la que más simpatizo. Se trata simplemente de un llamado de atención a quienes parecen confiar en los superpoderes de la teoría keynesiana. La nota es para no economistas.
Creo que uno de los principales motivos por lo que se toma esto en cuenta es la lógica irrefutable de su teoría y su simpleza. Para quienes tengan un conocimiento mínimo de economía, la teoría keynesiana cierra perfectamente. El estado gasta. Esa plata va a otras personas, digamos empleados estatales que a su vez la gastan en comprar, digamos, ropa. Entonces aumenta el ingreso del vendedor de ropa, que usa ese dinero para comprar comida, aumentando el ingreso del almacenero y disparando un ciclo que beneficia a toda la economía, mientras el estado recupera gran parte del gasto inicial por la mayor recaudación.
De esta manera, cualquiera que haya tenido esta simple explicación en la secundaria, sumado a que se presenta como la salvación de la crisis del 30, queda convencido del poder de la teoría keynesiana. Sin embargo, por ser un hecho histórico un poco menos importante y por ser de una explicación teórica mucho más complicada, es muy probable que la gente desconozca los problemas que tuvo la aplicación de la teoría keynesiana en el tiempo. Por ese motivo, el secundario nos deja, creo yo, con una visión del mundo en que el keynesianismo es la solución y la intervención del gasto necesaria (más allá de que ya es necesaria para distribución del ingreso, eso es aparte). En un acto de justicia, me veo obligado a mostrar las posibles consecuencias negativas.
Resulta que cuando uno genera un exceso de demanda mediante gasto público (o en el caso de la presidencia de Nestor Kirchner mediante superávit comercial y emisión monetaria vía acumulación de reservas), el ajuste de la oferta no necesariamente puede ser por producción sino también por precios. Es decir, si la gente tiene más dinero, quiere comprar más cosas. Para que eso sea posible, hay dos opciones: o bien se fabrican más cosas, o bien los empresarios aumentan el precio de los bienes para que la gente compre lo mismo con ese mismo dinero.
En general, se espera que lo que suceda sea una mezcla de ambas. De hecho, con una cierta cantidad de capital fijo se necesita que aumente en algo el precio (con el salario constante) para que a los empresarios les sea negocio producir más. Esto sucede porque si no puede aumentar en la misma medida todos los factores de producción, la producción será cada vez más ineficiente, y si el empresario no se juega a un aumento de la inversión, como la producción de cada unidad es un poco más costosa, requerirá un mayor precio. En particular, la economía argentina venía de una crisis tremenda con capacidad ociosa de sobra, lo que provocó que el impulso inicial fuera sólo de producto, pero luego ha venido provocando también aumento de precios.
Ahora bien, ¿cuál es el problema? Si sube el ingreso y los precios, más allá de la distribución, que no suele ser buena con un proceso inflacionario, no se generarían inconvenientes en la sociedad. Es un riesgo pequeño para correr si el aumento del gasto genera más empleo, porque una inflación no muy grande no genera un descontrol en la economía que compense el otro problema. El inconveniente surge después de un tiempo con el acostumbramiento de la gente a la inflación. Cuando la gente comienza a pedir mayores salarios porque asume que cada año habrá una inflación de un determinado porcentaje, aumenta el costo empresario. Estos necesitarán ahora cargar un precio aún mayor para que sea negocio vender sus productos. Así, eso produce una disminución de la cantidad de dinero real (es decir, midiendo el poder de compra del dinero) de la economía y contrarresta el efecto expansivo inicial. El gasto del gobierno debe aumentar nuevamente para mantener el nivel de empleo. Y cuando la gente vuelva a acostumbrarse, pedirá un salario aún mayor. En consecuencia, el gobierno deberá volver a inyectar dinero. El resultado final: para quedarnos con el mismo nivel de actividad, la inflación se vuelve cada vez más y más alta. Llegado un punto, se descontrola, y entonces la economía se convierte en un caos que lleva a la caída de la inversión(porque no hay seguridad), el malestar social (porque redistribuye violentamente los ingresos en contra de los más pobres) y la caída del producto y el empleo a largo plazo (por la caída de la inversión). Frenar la suba de los precios requiere un ajuste feroz, porque la gente seguirá generando inflación mientras esté acostumbrada a ella, pidiendo mayores salarios (y aunque sepan que se está contrayendo la economía lo harán porque saben que es muy probable que otros lo hagan, generando la inflación). Así, tenemos contracción económica y suba de precios: estanflación.
Es una explicación muy burda y llena de errores, pero no podía apelar a expresiones como “desplazamiento de la curva de Philips” en un posteo tan simple. Además, ni siquiera es la explicación de fijación de precios y producto que más me gusta, pero aún con sus errores mantiene la idea. Espero que la idea se haya entendido. La expansión es una muy buena idea en una economía en crisis, pero tiene sus contras si es la única estrategia económica. Lo cual de hecho era lo que Keynes sostenía.

Saludos,
Javier

martes, 2 de marzo de 2010

Pasen y vean....

Señores, Señoras, pasen y vean que la función está a punto de comenzar. ¡Circo! ¡Circo! ¡Circo! Últimamente no veo la diferencia entre un programa de política y uno de chimentos conducido por el tipo este...Rial creo que se llama. No me quiero quedar afuera así que voy a salir un poco de mi estilo lógico y a rozar la crítica fácil.
Repasemos: Cristina saca un DNU intentando pagar deuda con reservas, algo totalmente ilegal. La oposición dispara un par de verdades y un centenar de mentiras para criticar la medida. El oficialismo contesta dejando en ridículo las mentiras de la oposición y refutando con mentiras todavía más grandes las verdades que se criticaban. En el medio algun tipo hace un análisis serio (como el que intentamos acá: http://estamos-asi.blogspot.com/2010/01/para-que-sirven-las-reservas.html ) . Oficialismo y oposición lo mandan a la mierda. Y claro... el tipo no se pelea con nadie, aburre, no da rating.
Luego la oposición va a la justicia, algo perfectamente válido. Cristina Kirchner y sus seguidores ponen el grito en el cielo con otras tantas mentiras como decir que controlar los decretos no es facultad suya. Redrado no se va y mandan a la policía a que no lo deje entrar al central. Después renuncia y no lo dejan porque lo quieren echar. Así queda como si hubieran ganado. Yo cuando tenía cinco años discutía de esa manera.
Después tenemos en el medio a la conformación de las comisiones en el Senado. Menem no da quorum porque está jugando golf en Anillaco. El oficialismo se retira. Es decir, los que se quejan de que la oposición no deja gobernar aprovechan que falta solamente un senador para trabar (lo que va a ser posponer una semana nada más) una medida opositora. Después cuando no apoyan algo que ellos hacen se ponen en víctimas. Clarín publica que Menem ayuda a Kirchner. Menem dice que va a votar en contra. Página 12 publica que Cobos y Carrió hicieron un pacto con Menem. Menem vuelve a ser la persona más importante del país. O resulta que cualquiera puede. Cualquier Senador que falte deja sin operar al Senado. Y que mejor forma para ganar cinco minutos de fama que paralizar al país. Total, algún diario seguro que te critica. Y aunque sea por deporte, seguro que otro sale a defenderte.
Crisitna después da un discurso cuando empieza a sesionar el Congreso. Para conmemorar un evento tan importante lo pasa por arriba y saca otro DNU para sacar reservas del BCRA. Ahora como está Marco del Pont se la giran automáticamente. Los jueces no dicen nada porque saben que si lo hacen a la semana hay un decreto nuevo y en el medio El Argentino difunde fotos de ellos con un amante. La oposición no sabe que hacer porque ahora en el decreto especificaron que deuda van a pagar y se les caen los argumentos. Bueno, tendrían argumentos si los hubieran pensado en vez de criticar por criticar. Si ven a alguno diganle que toque el link de arriba. O que le pregunte a un economista de una facultad, de esos que no hacen política. Se amparan en la ilegalidad del decreto, que es el único argumento que conocen (bueno, son todos abogados, así que es lógico, pero deberían consultar asesores). Van a ir con eso al Senado pero quizás Menem falte de nuevo.

En el medio, los bonos suben, porque parece que el mundo se acostumbra a la imprevisibilidad argentina y aunque no pone un peso para invertir, sabe que la deuda la vamos a pagar.

En el medio del circo no se hizo nada. La oposición se opone porque sí. El oficialismo no acepta las críticas aunque sean contundentes. Menem es la nueva veddette. Así no se puede avanzar. Gente, para terminar esta queja:

1) Los legisladores deben tener la obligación de asistir a las sesiones, así como yo no puedo faltar a mi trabajo. El pobre De Narvaez se queda desempleado (va a hacer lo mismo que ahora, pero sin cobrar sueldo)
2) Los discursos ya me aburren. Sería mucho más productivo una conferencia de prensa en la que se les pudiera hacer preguntas a la presidenta. Claro, cualquier político quedaría mal parado porque lo único que saben hacer es disfrazar la realidad (recuerdo a Macri prometiendo aumento presupuestario para absolutamente todas las partidas en ese invento de debate que no fue más que tres discursos mezclados), así que no van a querer. Pero ahí se acabaría la mentira. Se podría discutir un poco más el asunto en cuestión y dejar la chicana.
3) Para alguien que sepa de política ( ¿Vero estás?) ¿No les da la sensación de que los métodos de control entre los distintos poderes son hasta contraproducentes? O un poder impide al otro gobernar o el ejecutivo gobierna ignorando a todos los otros.

En fín, no fue mi estilo de nota, pero tenía que quejarme un poco.

Saludos
Javier

martes, 16 de febrero de 2010

Hermanos europeos: ¿No les hemos enseñado nada?

La economía es una profesión morbosa en cierto punto. Los interesados pueden hallar en los diarios problemas para analizar y aplicar sus conocimientos cada vez que hay alguna crisis o una complicación extraña que sea lo suficientemente importante como para llamar la atención de la gente común. El episodio de las reservas particularmente me divirtió muchísimo. Ahora hay otro asunto más grave que es la crisis del Euro. En esta breve nota quiero marcar algunas cositas que me llaman un poco la atención, o me parecen interesantes, mejor dicho, porque el resultado hacía bastante que me parecía anunciado.

Europa entró hace años en una Unión Monetaria. Esto significa que todos los países se manejan con una única moneda: el Euro. Esto tiene una serie de ventajas, pero también algunos problemas. Una de las ventajas es la estabilidad. El euro es una moneda mucho más fuerte que l de cualquiera de estos países, especialmente los más chicos. Además, es un estímulo más (y van) para el comercio entre los países de la región, lo que les permite crecer, aprovechar sus ventajas naturales y humanas para poder conseguir bienes más baratos y mejorar así el bienestar de la población. Sin embargo, cuando se entra a una unión monetaria, los países pierden la capacidad de llevar a cabo su política monetaria y cambiaria. Ante una crisis, no tienen la posibilidad de incentivar la economía con una devaluación que haga más competitiva la moneda, por ejemplo. Los países más chicos tienen una moneda sobrevaluada, que les impide exportar y hace muy baratas las importaciones, llevando a un déficit de balanza de pagos, el consecuente endeudamiento que eso trae, y la contracción de la economía. Si no puede ajustar el problema el desequilibrio se perpetua hasta una crisis de deuda.

Lo que me llama la atención es la similitud con lo que le pasó a Argentina durante la convertibilidad. Un tipo de cambio sobrevaluado condujo al déficit de balanza de pagos, que debía financiarse con nueva deuda. Inicialmente, el empleo se mantuvo más o menos estable porque la actividad creció muchísimo por la mayor estabilidad y la crisis de la que veníamos, pero poco a poco la industria local se fue destruyendo y el desempleo empezó a ser un problema grave. Finalmente, llegó un momento en que no pudimos obtener más financiamiento y no hubo más remedio que una mega devaluación de la moneda (junto con un default en nuestro caso).

¿No se imaginaban que esto iba a pasar? Bueno...la idea es que el ajuste en realidad se podía realizar por otras vías si no ajustaba el tipo de cambio nominal. El déficit comercial puede resolverse con un aumento de la productividad (el agro en Argentina de hecho lo hizo muchísimo, el otro algo, pero no alcanzó) o con una baja en los precios ya que si no se gana competitividad con el tipo de cambio, se puede ganar volviendo a la economía más barata (si no movemos la productividad, ambas cosas implican disminuir el salario real). El problema surge cuando no se logra esto. Entonces, el déficit comercial contrae la economía y el ajuste se da vía una reducción de la renta y de las importaciones. Pero claro, cuando el déficit es demasiado grande, una reducción de este tamaño es imposible porque antes queda desempleada la mitad de la población.

A pesar de esto, aquí el FMI insistió en mantener el modelo. El crédito barato permitió que la convertibilidad siguiera y gracias a algunos problemas estructurales y a la inflexibilidad de los precios a la baja, el ajuste nunca llegó.

Grecia enfrenta ahora el mismo camino que la Argentina. Una política fiscal irresponsable la ha dejado con un déficit difícil de pagar. La deuda es más grande que el PIB. Esta es una diferencia con Argentina: nadie hubiera prestado tanto como para llevar la deuda a ese nivel (llegamos ahi pero con la devaluación). Sin embargo, el crédito terminó, o al menos se encareció mucho ahora. En medio de la crisis, los demás países le dan la espalda a los PIGS (los países afectados, Portugal, Italy o Ireland, Greece, Spain) y piden ajuste fiscal. Estimados señores, el camino que se recorre a partir de ahi se puede ver en la película argentina: desempleo y más desempleo.

Una economía más estable quizás pueda enfrentarlo de una mejor manera que la Argentina. Con un poco más de crédito tal vez pueda evitar un default. Veremos ahora si el problema éramos nosotros, el modelo, o ambos. Pero señores de las potencias de Europa: los precios no ajustan instantáneamente, mucho menos hacia abajo. ¿Se bancan en la Comunidad Europea la recesión? Parece mejor camino no darle la espalda a sus vecinos.

Javier
Nota: Abandonar el Euro y devaluar implica dejar a Grecia con ingresos en una moneda débil y deuda en Euros. La salida fácil (no porque no sea dolorosa sino porque los economistas no tienen que pensar) está bloqueada. Ese es el morbo que hace interesante el problema.

martes, 2 de febrero de 2010

De cómo reinsertar un delincuente en la sociedad

Abrimos el diario, prendemos la tele, cambiamos de canal, y todo lo que vemos son manifestaciones de violencia. Asesinaron a tal para robarle la billetera, violaron a una chica, le dispararon a un futbolista, mataron a una maestra. Si bien muchos acusan, con razón, a nuestros medios de amarillistas, el clima de violencia y tensión se percibe. Y nos afecta a todos.

Ahora, ¿cómo salimos de una situación así? Todos respondemos, casi automáticamente: con educación (bueno, todos no, algunos dicen cosas como “quemando con kerosene a todos los negros de mierda”…) Pero ¿cómo lo logramos? He aquí el quid de la cuestión.

El tema es muy amplio, pero me quiero enfocar en los delincuentes y en la educación en las prisiones. La prisión es el único lugar, en un estado de derecho, en el que las torturas son moneda corriente (Nadie toma en serio el Art. 18 de nuestra Constitución que reza…” Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas…”). Muchos sostienen que está bien que en la cárcel se maltrate a los presos. Que deben ir allí para sufrir y pagar por lo que hicieron. Pero lo que no piensan es que TODOS los presos, incluso los asesinos y los violadores, van a salir. Y más pronto que tarde. No existe en nuestro sistema la cadena perpetua. Entonces lo que tenemos que preguntarnos es cómo queremos que salgan. ¿Más violentos, más resentidos, más adictos a la droga?

Les quiero contar sobre el C.U.D. El C.U.D. es el Centro universitario de Devoto. La universidad llegó a la cárcel, y hace ya varios años. Comenzó en 1985 cuando un grupo de presos (junto con sus familiares, que los ayudaban desde afuera) realizó gestiones y protestas para que los dejaran estudiar. Ellos mismos construyeron los salones que hoy son aulas, biblioteca, sala de computación (pues obviamente les dijeron que no había presupuesto para tal proyecto). No cesaron pese a todos los obstáculos que tuvieron, y armaron un espacio donde hoy, sin rejas ni guardias, alrededor de ciento cincuenta reclusos se pasan estudiando casi todo el día. Incluso algunos viven ahí. Quizás leyeron algo en la página de la uba, bajo el nombre de UBA XXII. Docentes de la Uba van -obviamente gratis, ya de por sí casi gratis van a la facultad- a dar clases allí. Se pueden cursar varias carreras diferentes, como derecho, psicología, sociología, administración, ciencias exactas. Como adivinarán, abogacía es la carrera predilecta de los convictos. El estudio los ayuda a centrarse, y a no perder las esperanzas. Es un oasis dentro de la cárcel. “Tenemos pareceres diferentes, pero todos buscamos la superación personal. Lo que nos moviliza es la posibilidad de romper un circuito de mierda, delito-cárcel-delito-cárcel. Es difícil porque estamos en una institución mediante la cual, según el enfoque sociológico, se ejerce el control social. Desde acá vemos cómo se reparten la torta y la miseria. Nosotros estamos acá mientras los ladrones de guante blanco chorean desde el aparato del Estado. El cud es una contrainstitución donde es muy difícil que nosotros veamos un uniforme. Nos basamos en un régimen interno de autodisciplina y autogestión. Lo que hemos logrado es armar un ámbito de libertad” dice Rodolfo, un estudiante de sociología en el pabellón. El índice de reincidencia de los presos que se recibieron es prácticamente nulo (3%, contra 70%) Salen del cud con oportunidades, fortalecidos. La cárcel cumple allí las quizás de otra forma nulas posibilidades de “resocialización”.
Les recomiendo que vean “No ser Dios y cuidarlos”, que es el documental que habla de éste centro universitario.


Pero si son tan claras las ventajas, ¿porqué no alcanza el programa a más convictos? ¿porqué no exportamos el modelo hacia otras cárceles? En otras cárceles, como los Complejos Penitenciarios de Marcos Paz y Ezeiza, los internos cursan las materias de las diferentes carreras como libres y sólo concurren a Devoto para rendir examen. La Universidad de Neuquén ha establecido convenios con la prisión de su provincia para hacer algo similar. Pero por algún motivo estos otros sistemas aún no funcionan adecuadamente. No quiero caer en teorías conspiracionistas de que a los poderosos no les interesa tener una población más educada porque así es más fácil de manejar, pero quizás haya algo de eso. Quizás sea por falta de profesores voluntarios y de universidades deseosas de establecer contacto con las cárceles cercanas a ellas. Quizás sea por el incremento de la droga. Quizás sea simplemente ignorancia. Quizás, y así espero, alguno de ustedes tenga mejores respuestas a mis preguntas…


Saludos,
Pau

sábado, 9 de enero de 2010

¿Para qué sirven las reservas?

Cansado de leer pelotudeces en Clarín, La Nación y Página 12 (ni hablar de El Argentino, que ni siquiera merece ser considerado un diario) , voy a adelantar el posteo para dar mi opinión acerca del último culebrón del verano, que tiene que ver con el uso de las reservas internacionales del banco central (BCRA) para pagar deuda y el decreto que intentó echar a Redrado. Para hacerlo más interesante, agrego unos comentarios acerca del tratamiento que dan los principales diarios al tema, para que nos entretengamos en ver como intentan sesgar la información para un lado o para el otro.
Al hacer el análisis hay que tener en cuenta tres cosas: a) El financiamiento de la deuda y el nivel de reservas del BCRA b) La cuestión fiscal (importantísima y totalmente ignorada por los diarios) c) La independencia del banco central, la institucionalidad y la confianza.

Financiamiento de deuda y reservas del BCRA.

Para empezar es menester explicar por qué está prohibido (o por lo menos por qué hay tantas trabas) pagar deuda con reservas del BCRA. Históricamente, los gobiernos han aprovechado las reservas acumuladas para evitar hacer frente a sus compromisos. Era una manera fácil de zafar y poder mantener el gasto elevado. Cada vez que había problemas de deuda, se le pedía dinero al banco central y se evitaba entonces hacer el ajuste correspondiente para pagar. Las reservas depositadas en el banco central no son un activo que pueda disponerse libremente. Esto es porque tienen como contrapartida los pesos en circulación. Ante un déficit de cuenta corriente o una salida de capitales, si no quiere enfrentar una gran devaluación de la moneda, el Banco central necesita contar con las divisas para responder. Por eso no es aconsejable vaciar las reservas. Cuando un gobierno hace una maniobra como esta, lo que hace NO es disminuir su deuda (así que no dejen que los peronistas les mientan). Simplemente lo que hace es cambiar de acreedor. Las reservas son del banco central y el gobierno debe devolver el dinero (el banco central se queda con bonos de gobierno). ¿Tiene sentido este cambio de acreedor? ¡Claro que sí!. Imagínense ustedes en la misma situación. ¿Qué es más agradable, deberle dinero a un desconocido o a un familiar?. Si le deben dinero a un familiar este probablemente se muestre más comprensivo si ustedes no pueden pagarle. Lo mismo pasa aquí. El gobierno está simplemente refinanciando su deuda. Obtiene una deuda más a largo plazo y evita tener que pagar hoy, cuando eso puede causarle problemas, y además enfrenta ahora a un acreedor mucho más benevolente y quizás más dispuesto a renovar la deuda en un futuro. Todo perfecto hasta acá. Mucho más si se considera cuál es la alternativa a recibir este financiamiento: la Argentina es un país que inspira muy poca confianza y tratar de acceder al crédito en los mercados internacionales significaría enfrentar una tasa de interés muy alta.
¿Cuál es el problema entonces? El problema es si el Central llega a necesitar esas reservas. En caso de una corrida contra el peso, es decir, una gran salida de capitales y demanda de dólares, las reservas del banco central caerán. Si el problema se agrava, se provoca una crisis de confianza y una mayor fuga de capitales que puede terminar en un descalabro financiero y una fuerte depreciación de la moneda, con todo lo que esto genera. Entonces en este punto la cuestión pasa por examinar el nivel de reservas del BCRA, algo que sólo vi que hizo Clarín. Según la nota publicada hoy, el gobierno confía en que el BCRA tiene reservas excedentes porque estas son superiores a la base monetaria. Lo que no toma en cuenta, es que con esas reservas, que además son en una pequeña parte resultado de los encajes cobrados a bancos comerciales y en consecuencia propiedad de estos, el banco central también tiene que cubrir algunas letras de corto plazo que emitió. Si se descuenta todo esto, las reservas internacionales post fondo del bicentenario serían menores a la suma de base monetaria más letras de corto plazo emitidas por el central. ¿Qué tan grave es esto? Desde mi humilde opinión de estudiante de economía, considero que la posición de Clarín es demasiado alarmista. Si bien está en caída, el superávit comercial se mantiene, y no se ha verificado una gran salida de capitales en los últimos meses, por lo que no parecería que el Banco Central esté necesitando tener todo el respaldo de la base monetaria en divisas para responder rápidamente. Además, Clarín olvida que estamos en un sistema de tipo da cambio flexible en el que el banco central podría decidir aumentar el dolar unos centavos si lo necesita, con lo cual el riesgo de una corrida contra el peso es mucho menor que en un sistema de tipo de cambio fijo. En síntesis, si analizamos solamente esto, si bien es totalmente aceptable que alguien se oponga, no parece que la medida del gobierno pueda llegar a generar mayores problemas, de hecho, hasta parecería ser acertada. Distinto es con los siguientes puntos.

La cuestión fiscal

Este es quizás el punto de mayor importancia y los diarios tanto oficialistas como opositores han hecho caso omiso de él, por lo que debería ser la parte más importante de este artículo. Lo que discutimos en el apartado anterior era algo así como: Dado que tenemos que refinanciar la deuda ...¿cómo lo hacemos?. Lo que discutimos en este es: ¿hay que refinanciar la deuda?
Como debe de haber quedado claro, ya sea que se financie con reservas o mediante los mercados de crédito, el gobierno no reduce su endeudamiento. Estamos simplemente ante otra costumbre argentina que tanto nos ha costado en muchas ocasiones: patear todo para adelante y que se arregle en gobierno que sigue. No necesariamente está mal refinanciarse. El problema surge cuando se hace eso todo el tiempo. El gobierno kirchnerista siguió en un principio una clara política de desendeudamiento pero ahora ha decidido mantener un elevado gasto público y obtener recursos mediante el banco central o, durante este último año, mediante la Anses (de nuevo es tomar más deuda, ahora el nuevo acreedor son los futuros jubilados, a quien también es muchísimo más fácil no pagarles). La alternativa para bajar la deuda es generar un superávit fiscal y pagar con ese dinero. Eso es lo que debe discutirse. ¿Hay que generar un superávit fiscal? Consideremos que mantener un superávit significa gastar menos o cobrar mayores impuestos, lo que puede llevar a una reducción del producto y del empleo. Por otro lado, mantener un déficit si bien puede llegar a generar más trabajo por ser expansivo para la economía, también puede perder este efecto y provocar simplemente inflación. Lo que hay que discutir es que sucederá en Argentina ahora en uno y otro caso. La respuesta es difícil, porque implica considerar por un lado que nos ecnontramos saliendo de una crisis internacional y por lo tanto es eel peor momento para aplicar políticas contractivos; y por otro que últimamente estamos empezando a enfrentar una aceleración inflacionaria que quizás ya haya llegado a ser una inflación inercial (algo difícil de creer después de tantos años de convertibilidad). Dar una respuesta implicaría también analizar la composición del gasto público, para ver en que se está empleando el dinero, es decir, si es para brindar bienes públicos indispensables o se está despilfarrando en transferencias a aliados políticos e ineficiencia. Como verán, es una cuestión muy compleja. Quizás por eso es que los diarios la evitan, pero la realidad es que no deberían hacerlo porque es un tema de la mayor importancia. No creo que sea por ignorancia de los economistas que trabajan en los periódicos. Tal vez es simplemente que saben que a la gente no le interesa porque no lo entendería, o no quieren meterse porque sería un arma de doble filo: para un diario opositor, atacar pidiendo que se mantenga superávit sería encasillarse como diario de derecha que apoya el pago de la deuda antes que las necesidades de los argentinos en una crisis. Para un diario oficiliasta, decir que es necesario mantener un déficit significaría reconocer que el gobierno no tiene dinero para pagar y que simplemente esta pateando las cosas para adelante en vez de desendeudarse (más allá de que esto sea o no correcto).

La independencia del Banco Central, la institucionalidad y la confianza.

El Banco Central es un organismo independiente del gobierno de la nación, por ley. El espíritu de esta ley es permitir que el presidente del banco central se encargue de manejar la cuestión monetaria por un lado y el ministro de economía los otros problemas económicos. Justamente por este motivo, está terminantemente prohibido que la presidente eche a Redrado. Si no no hay manera de aplicar, por ejemplo, la ley que impide al gobierno de la nación usar las reservas del central como su propia alcancía.
Entonces, es lisa y llanamente una vergüenza que se haya decidido echar a Redrado con un decreto de necesidad y urgencia. El único que puede echarlo es el Senado. Que Cristina Fernández haya intentado esta maniobra desnuda o bien una gran ignorancia por parte de la presidente, o bien una prepotencia sin límites. Esto tenemos que entenderlo de una buena vez. Las leyes están para cumplirlas SIEMPRE. No solamente cuando nos conviene. Porque empezamos con esto, después nos enteramos que faltan millones de pesos de alguna obra, y que se gasta dinero en usar el avión presidencial como pool escolar de Florencia Kirchner, etc. Y vamos sumando y todo termina siendo cualquier cosa. En Europa, un decreto como este hubiera generado una indignación tal que hubiera hecho tambalear a la presidenta de su puesto. Puede parecer que estoy exagerando, y quizás de hecho lo esté haciendo, pero uno de los principales motivos por el cual en Latinoamérica hay un nivel tan elevado de corrupción es que el pueblo parece estar acostumbrado a que los gobernantes hagan lo que se les antoje sin atenerse a la ley. Es una costumbre que hay que erradicar. Y no simplemente por eso, sino porque además genera una crisis de confianza. Cristina Kirchner declaró que la medida del fondo del bicentenario tenía como objetivo dar una buena señal a los mercado. Bueno, pues ahora ha pasado todo lo conterario. La bolsa cerró a la baja y nuevamente se instala en el aire la sensación de que el gobierno hace lo que se le antoja cuando se le antoja y por lo tanto no hay ninguna seguridad jurídica. En esas condiciones nadie invierte. Si nadie invierte, no se genera más producción y es por eso que la respuesta a la pregunta del apartado anterior (¿qué genera un déficit?) cada vez es más inflación y menos crecimiento. En este sentido, es vergonzoso lo que publica página 12. Por citar solamente dos artículos, en uno afirmaba que Redrado había estado buscando cinco horas algún resquicio legal para mantenerse al frente del BCRA y no lo había encontrado porque era perfectamente legal que la presidente lo echara con un decreto. Si lo de Clarín con las reservas era una interpretación muy sesgada de la realidad, esto directamente es mentir. El otro artículo titulaba con ironía que Redrado tenía las intenciones de ser el único presidente del BCRA en terminar su mandato. Muchachos...se que no estamos acostumbrados, pero de ahi a criticar a la gente que quiere hacer las cosas legalmente me parece mucho.
Por último, quiero aclarar que la independencia del Banco Central es relativa. Si Redrado tiene la intención de convertirse en opositor a partir de ahora, indefectiblemente tiene que renunciar. Tener un presidente del Banco Central oponiéndose al ministerio de economía es una locura tan grande como... no sé, por decir algo increible y sin sentido, tener un vicepresidente opositor (más allá del chiste lo primero es todavía más grave). Por lo pronto, Redrado parecía dispuesto a discutir el uso de reservas, simplemente estaba cuestionando hacerlo mediante un decreto y no mediante una ley, y tenía algún miedo de que el DNU sentara un precedente para que esta forma de finaciamiento se volviera recurrente (no estoy muy al tanto, pero creo que podía haber algún un problema con la forma en la que estaba redactado). Si es simplemente eso, el problema ideológico lo tiene Cristina Fernández, que no puede aceptar ni siquierea una sugerencia que la haga negociar. Si hay algo más atrás que hace que Redrado sea un obstáculo (ya sea error de la presidenta o del mandamás del Central), es otro tema. Digamos, es la misma situación que con Cobos. No puede tildarse a Cobos de traidor porque haya votado en contra de la 125. No hace falta estar de acuerdo con todo lo que baja de presidencia por ser del mismo partido. De hecho, si tuviera que ser así simplemente podríamos prescindir del Senado, volver a la monarquía y ahorrarnos mucho dinero en sueldos de políticos. Ahora, si a partir de ahi Cobos se va a convertir en un obstáculo para todo lo que haga el gobierno, lo único que logra es perjudicar al país con tal de llevar agua para su molino. Claro que de todas formas yo que no simpatizo con el gobierno kirchnerista suelo agradecer que Cobos esté ahi para impedir algunas cosas, o tratar de hacer fuerza en contra. Pero no da porque es una falta de respeto para todos los que lo votaron.



Como verán es un análisis mucho más complejo de lo que parecía. Espero que haya servido para que se entiendan cuáles son los verdaderos problemas que hay atrás de esto, más allá de todas las mentiras que nos llegan... de un lado y del otro.

Saludos, espero sus comentarios
Javier

lunes, 4 de enero de 2010

Los bonos verdes y la hipocresía eficiente.

Si bien estaba pensando en preparar una nota completamente distinta, mientras espero que Paulita se decida a enviarme su contribución anual para este blog, justo llegó a mis manos un informe de la consultora Econométrica: "Cambio Climático. La Reunión de Naciones Unidas en Copenaghe y los Desafíos para la Argentina". Dado la relación con el posteo anterior, decidí que este era uno de esos artículos que tenían que ser publicados en este momento exacto o nunca. Así que decidí dejarlo vivir.

Más allá de los datos que nos ofrece, hubo una parte del artículo que me llamó poderosamente la atención y me recordó una conversación que tuve con un alumno el último semestre acerca de los llamados "bonos verdes". Paso a explicar el funcionamiento de este activo.

Los bonos pueden funcionar como un permiso o como una publicidad (desconozco totalmente los pormenores de la legislación, solamente me voy a limitar a explicar la idea que hay atrás). Si funcionan como un permiso, entonces el Estado le requiere a una empresa tener una determinada cantidad de bonos según cuánto contamine esa actividad (más bonos a las empresas contaminantes). Si funcionan como publicidad, simplemente se arma un ranking con las empresas más limpias de todo el país (o mundo). Para escalar posiciones en éste ranking, se puede buscar una tecnología más limpia o bien comprar más de estos bonos y continuar contaminando lo mismo. ¿Suena hipócrita no? Una compañía petrolera que contamina tierra y aire a más no poder puede ser considerada una de las compañías más limpias del planeta si sólo invierte un poco de su dinero en estos "bonos verdes".

El primer punto que me interesa remarcar, como mera curiosidad, es la forma en que funciona la mente humana y como nos acostumbramos a manejarnos con ciertos valores, que a veces (POR FAVOR, remarco la palabra a veces, en general, me gustaría que se usaran más a menudo) no tienen sentido. Me viene la mente otra clase, que esta vez me tenía como alumno, en la que estábamos hablando de la caridad. Mi compañero estaba indignado por la actitud de algunos millonarios que enviaban millones de dólares a obras de caridad porque simplemente no sabían que hacer con su dinero, pero no estaban dispuestos a gastar una hora de su tiempo para ayudar. No voy a evaluar si ese millonario merece entrar al paraíso por su acción o no. Pero sí me gustaría que se reparara en lo ilógico del comentario. Piénsense ustedes en cualquier barrio pobre que necesite ayuda. ¿Qué creen que sería más útil? ¿Una hora de trabajo de un hombre que probablemente no sepa que hacer para dar una mano o un buen maletín lleno de sucios billetes de cien dólares? Si una persona que es capaz de producir mucho dinero porque es un deportista exitoso o un empresario multimillonario quiere ayudar, lo más eficiente es que no dedique ni un segundo de su tiempo en evaluar la pobreza o conversar con los necesitados. Sería mejor que dedicara cada minuto de su tiempo a trabajar y luego invirtiera el dinero ganado en ayuda social. Cada uno hace lo que es mejor para la sociedad, y lo que éste tipo hace mejor no es construir casas o servir comida con sus propias manos, sino ganar dinero para pagar a otros que lo hagan por él.

Volviendo al tema que nos compete, tengo que explicar aquí un mecanismo que tiene una idea similar pero mucho menos obvia. Todas las empresas contaminan. Algunas más, otras menos. Si se prohibiera contaminar, no habría producción. A nadie se le ocurriría eso por supuesto, pero estoy seguro que si muchos pensaron en establecer un límite a la contaminación que una empresa puede emitir. Pero...¿cómo fijamos ese límite?. Imagínense que una empresa descubre la cura definitiva para el sida, pero que el proceso para la fabricación del producto es altamente contaminante ¿Debe permitirse que la fabrique? Si establecemos un límite fijo, quizás esa empresa no pueda producir, o quizás no podamos utilizar para nada el petróleo por lo que deberíamos volcarnos a formas de energía demasiado caras que llevarían a un incremento general de casi todos los precios, erosionando la calidad de vida de la población. Pero quizás, una empresa que fabrica algún producto inútil que apenas le rinde una ganancia, puede seguir funcionando porque está apenas por debajo del nivel máximo fijado. Creo que ha quedado claro que la solución viene de la mano de un límite específico para cada actividad. Un límite que debe tener en cuenta la utilidad del producto por el que estamos contaminando. Pero no sólo eso. Por más que el producto sea muy beneficioso, no hay que imponer un límite demasiado alto, porque eso podría desincentivar a la empresa a usar una tecnología más limpia, que quizás es posible con un mínimo esfuerzo. Aplicar una ley especial para cada empresa teniendo en cuenta variables tan distintas parece imposible, e intentar hacerlo daría lugar a una serie discrecionalidades, y, seguramente, corrupción. Lo bueno es que tenemos ya un mecanismo que puede hacerlo por sí solo: el sistema de precios (realmente estaba este artículo muy relacionado con el anterior).

Tenemos que partir del supuesto de que el valor de un producto está reflejado en su precio. Esto puede no ser así si existen externalidades que no se están teniendo en cuenta, pero en general es una buena aproximación. No hablamos de justicia aquí, sino de valor económico. Quedará tiempo en otros artículos para hablar de equidad, ahora buscamos eficiencia. Se supone entonces que las empresas que tienen más ganancias son las que producen un mayor valor a un menor costo, y por lo tanto un mayor beneficio. Ahora, si dejamos que los bonos se compran y vendan en el mercado, el precio de estos variará con la demanda. Cuando haya muchas empresas contaminantes que los necesiten, se harán más caros. Cuando hay menos, serán más baratos. De esta manera automáticamente regulan el nivel de contaminación. De hecho, controlando la cantidad de bonos se puede obtener el límite de contaminación exacto que uno quiere(aproximadamente por los límites del cerebro del regulador). Pero lo más importante es, ¿quién los comprará?. Y la respuesta es: comprarán bonos todas aquellas empresas para las cuales comprar un bono resulte más barato que reducir la contaminación y que sigan teniendo ganancias de esta forma. Es decir, las empresas que producen bienes inútiles y contaminan mucho desaparecerán. Las que contaminan poco se quedarán porque no necesitarán comprar bonos. Las que obtienen muchos ingresos contaminando (aclaro que un bien muy valioso, como decía antes, no es necesariamente algo caro, puede ser el caso de una empresa que fabrique muchísimos bienes que se venden a centavos en todo el mundo y por ende tiene ganancias astronómicas), seguirán produciendo, pagando un costo mayor. Ese costo irá al precio del producto, por supuesto, pero esto es justo porque todos los consumidores pagan por la contaminación que producen al consumir ese bien. Y más interesante todavía: las empresas que compren los bonos serán aquellas empresas a las que les resulte más costoso incorporar tecnología limpia. Quienes pueden reducir la contaminación cambiando la forma de producción sin incurrir en grandes costos harán esto, porque les resultará más barato que comprar el bono. Para quienes no contaminar representa un gran esfuerzo, deberán pagar esta especie de impuesto, y tener guardado un par de bonos verdes. Así, reducimos la contaminación exactamente en las áreas en las que queríamos: en las que es más fácil reducirla.

El ejemplo del paper de econométrica es bastante claro al respecto: "Según el informe Stern del Reino Unido, la deforestación es un elemento negativo para el cambio climático, ya que aporta nada menos que un 20% a las emisiones contaminantes de dióxido de carbono.(...) En América Latina se suelen desmontar densos bosques tropicales para crear pasturas cuyo valor anual es de unos pocos cientos de dólares la hectárea, mientras que se liberan 500 toneladas de CO2 por hectárea. Ello implica un costo de reducción de la emisión de CO2 inferior a un dólar por tonelada. Mientras tanto, los miembros de la Unión Europea han llegado a invertir 20 dólares para reducir la emisión en una tonelada." Creo que la idea se entiende. Si tanto les cuesta a los países desarrollados disminuir sus emisiones, quizás el cambio climático pueda atenuarse si transfieren recursos para que los países en desarrollo cuiden sus bosques (compensando a los propietarios lo que dejan de ganar por no deforestar), lo cuál sería algo mucho más barato, un objetivo más accesible.

Los dejo ahora con estas reflexiones. Por un lado, me sirvió para explicar admirablemente las maravillas del sistema de precios cuando funciona bien (que reconozco no es tan a menudo. De hecho tomar medidas como si funcionara perfectamente puede hacer mucho daño a veces), usando uno de mis temas preferidos: la ecología. A modo de diversión, hablé un poco también de la "hipocresía funcional": si ese millonario evasor de impuestos quiere donar un millón de pesos al hospital sólo por el prestigio de ver su placa conmemorando su donación para ganar respeto, y no porque los enfermos le interesen en lo más mínimo ¿tanto nos cuesta ponerla y comernos la bronca?.

Aclaro finalmente, que mientras escribía el artículo, del cual estaba muy convencido al principio, empezaron a surgirme ciertas inquietudes con respecto a la utilidad de aplicar algunas de estas medidas. Tenían que ver con competencia y distribución del ingreso. Incluirlas significaría alargar demasiado el artículo y hacerlo insoportable. Si las críticas aparecen ( o por lo menos el interés de alguien que quiera saber las críticas a mí mismo), responderé en los comentarios.

Hasta luego.
Javier

martes, 15 de diciembre de 2009

Sobre precios, externalidades, medio ambiente y energía

Regresamos, con elaboración propia esta vez, en una semana que tiene tres noticias interesantes. La primera es el decreto que autoriza a pagar deuda con una porción de las reservas. Una medida criticada por la oposición, sin ningún argumento demasiado fuerte, porque la decisión en sí no es mala, solamente que queda la duda de si no se trata de una nueva excusa del gobierno para seguir haciendo caja y poder mantener su elevado gasto público ( en ese caso se eliminarían todas las virtudes que del oficialismo le achacan a la medida acerca de generación de señales amistosas a los mercados de crédito). La segunda es la vergonzosa decisión de la presidenta Fernández de modificar mediante veto la ley de los partidos políticos, haciendo mucho más difícil la participación de los partidos pequeños en las próximas elecciones. Una medida totalmente desubicada por el arrebato de pasar por encima del congreso, pero además difícil de comprender. No se trata solamente de que la medida intenta una vuelta al bipartidismo, dejando poco margen para que aparezca un partido nuevo, decente, y con una estructura que no esté tan corrompida como la maquinaria peronista y radical, sino que además parece ir contra los intereses del propio frente para la victoria, dado que su principal ventaja para las próximas elecciones era tener una oposición totalmente dividida. De todas formas, éste es mi análisis personal, asumo que ellos deben de haberlo estudiado mejor que yo.

Finalmente, la tercer noticia de la semana, y la que nos ocupa mayormente en éste artículo, es el por ahora nuevo fracaso de la cumbre por el calentamiento global (perdón hinchas de Bandfield por no considerarlos dentro de las tres noticias de la semana). Como siempre, los países desarrollados (algunos) han incumplido las normas que se habían fijado para reducir la emisión de gases contaminantes y no recibirán sanción alguna, por lo menos ninguna sanción seria. A su vez, lo que se está negociando es reducir las emisiones un 12 o 16% con respecto a 1990, cuando los científicos estiman necesario una reducción entre un 30 y un 40%.

El problema de la contaminación y el calentamiento global ya ha sido planteado en otro artículo de este blog (buscar: "Calentamiento global por teoría de los juegos") y lo que busco plantear ahora no escapa demasiado a lo escrito aquella vez. ¿Cuál es el motivo que lleva al ser humano a destruir su planeta? Externalidades, es la respuesta. Quizás el concepto más importante en economía.

El sistema capitalista regula maravillosamente los costos y beneficios de cada actividad mediante el sistema de precios. Para desarrollar mi punto, debo explicar brevemente su funcionamiento, al menos su utilidad social. Los precios cumplen la función de decir al hombre que producir. La interacción de la oferta y la demanda fija el precio de cada bien o servicio, en función a su costo de producción y a la utilidad que representa para la sociedad. Cuando el precio del bien no supera su costo de producción, la producción de ese bien se detiene. Esto es socialmente óptimo, dado que significa que lo que la sociedad está dispuesta a pagar para obtener ese bien es menos de lo que costaría obtenerlo. Entonces, es preferible socialmente que no se desvíen recursos hacia esa producción. Los empresarios apuntarán sus esfuerzos a producir bienes que sean rentables, lo cual significa que los precios llevan a que la sociedad produzca únicamente aquellos bienes por los que obtiene un beneficio (o mejor dicho, por los que obtiene el mayor beneficio).

La intervención del sistema de precios es peligrosa y tiene graves consecuencias para el funcionamiento de la economía. Tomemos los subsidios a la energía por ejemplo. Durante los últimos años, los consumos de luz y gas de los hogares han sido subsidiados por el gobierno nacional. ¿Qué produce esto? Qué la gente no pueda ver el costo de producir la energía que se está consumiendo. Un precio menor implica un mayor gasto de energía, porque la utilidad de esa persona por consumirla es mayor que el costo que ese consumo tiene para ella. Sin embargo, esto no es cierto para la sociedad, porque al costo de lo que paga cada persona debe sumarse el subsidio otorgado por el gobierno, que es algo que el consumidor no toma en cuenta al realizar su consumo. El resultado es un gasto excesivo de energía. El resultado es un boom en las compras de aire acondicionado, cuyo consumo la gente ya no puede pagar si se borran los subsidios (complicando aún más el abandono de estos por motivos políticos). Los recursos de la sociedad se emplean de manera sub-óptima, porque se gasta en energía (por supuesto en el caso de argentina lleva a la escasez porque se soluciona no pagándole lo suficiente a quienes tienen que producirla, generando que no inviertan). Puede parecer un tema menor, pero el boom de las ventas de aire acondicionado es a mi entender un símbolo claro de este derroche. Fábricas no tenían la energía para producir cuando se elegía permitir el uso de aire acondicionado en forma subsidiada. Se hubiera solucionado fácilmente este inconveniente mediante un aumento de los precios, que hubiera hecho que dejaran de consumir los que menos necesitan de esa energía. Es decir, el aumento de los precios hubiera permitido dejar en funcionamiento heladeras, luces y fábricas, y hubiera mantenido apagados los aires, al menos para los dueños que menos sufren el calor. Un impuesto a la compra de estos artefactos en su momento, para disminuir su demanda, hubiera sido una excelente forma de atenuar este descalabro y el problema posterior de escasez energética. ¿Por qué se subsidia entonces? Simplemente por motivos redistributivos. Lo que se quiere marcar aquí es la ineficiencia de este tipo de medidas. Pero claro, el problema es que realizar una transferencia de esta manera es mucho más simple y más conveniente políticamente que hacer transferencias de suma fija a quienes más lo necesitan, o bien, reducir otro tipo de impuestos.

Pasamos al tema principal del artículo en este párrafo. ¿Si el sistema de precios regula tan perfectamente la producción de la sociedad, cómo es que permite que vayamos al desastre ecológico? ¿No sería lógico que aumenten los precios de la energía generada por hidrocarburos y en consecuencia otras formas de generación de energía más limpias empiecen a aparecer? El problema es que el sistema de precios solamente incorpora los costos que se producen por el desgaste de bienes sobre los cuales están asignados los derechos de propiedad. El aire puro es un bien. El agua es un bien. Y son mucho más importantes que todo el resto de las cosas que consumimos. Si el agua y el aire son más importantes que el oro, no deberíamos permitir que una empresa minera destruya fuentes de agua potable durante el proceso de extracción. O tomemos un ejemplo mucho más fácil, una fábrica cuya chimenea contamina el aire. ¿A quién perjudica esto? Evidentemente a todo el mundo. También al dueño de la fábrica. Pero lo más probable es que el dueño de la fábrica no muera de cáncer de pulmón por respirar el aire contaminado, por lo tanto, no tendrá en cuenta el costo de la destrucción del medio ambiente al decidir su producción. Se trata de un caso en que se producen externalidades negativas, es decir, si bien para el empresario el beneficio individual de producir es positivo porque el costo de contaminar para él es mínimo, el beneficio social es mucho menor, o directamente negativo, porque cada una de las personas que viven cerca de la fábrica verá afectado su bienestar personal aunque sea un poco. En consecuencia, estas personas deberían recibir un compensación por esto. Si el empresario tuviera que asumir los costos sociales de su producción y pagarle aunque sea unos pocos pesos a cada persona en la ciudad, quizás dejaría de ser rentable la producción. O quizás no. Si el bien es muy necesario el precio del bien podría aumentar y seguirse produciendo. Esto tendría un efecto redistributivo, pero sería justo, dado que todos los consumidores pagarían un poco más para compensar a los pobres tipos que deben vivir en esa ciudad contaminada. Si los demás consumidores no están dispuestos a pagar el aumento de precio, el bien se deja de producir porque no era tan necesario como para justificar la destrucción del medio ambiente.
Pero aquí estamos en un mundo de fantasía. Lo que impide que este mecanismo actúe es que el aire no tiene asignados los derechos de propiedad. Nadie es dueño del aire y en consecuencia el empresario no tiene obligación de pagar a nadie. Pensémoslo de esta manera: si tiene que pagar por usar la tierra, ¿por qué no pagar por el aire?.

Quizás les parezca que esto puede tener efectos muy nocivos sobre la producción y sobre el empleo. Y veo allí uno de los principales problemas para aplicar a rajatabla este tipo de medidas. Sin embargo, esto no es más que una visión a largo plazo (no por ellos poco importante de todas formas). Si los productores deben pagar cada vez que contaminan, no será rentable contaminar. De esta manera, quizás termine siendo más barato producir de una manera en que no se contamine, con otro tipo de energía. Incluir esta externalidad en el costo de fabricación no tiene por qué significar abandonar la producción, sino más bien producir de otra manera. Hoy la energía solar, por ejemplo, no puede competir con el petróleo porque es mucho más ineficiente y más cara. Pero quizás las cosas cambiarían si se obligara a quienes usan petróleo a incluir en sus costos los problemas que generan para el medio ambiente. A la larga, esto generaría un incentivo a invertir en energía solar, o cualquier otra haciéndola más y más eficiente. Con los precios actuales, ningún empresario tiene incentivos a desarrollar una tecnología así, porque no hay mercado para sus productos. ¿Invertirían ustedes en investigación y desarrollo en una rama que no tiene perspectivas de ganancias con las regulaciones actuales?

Desde mi total desconocimiento del tema de generación de energía, creo que al ser humano no debería costarle demasiado lograr producir energía sin contaminación de forma más eficiente, sobre todo con todas las cosas increíbles que ha conseguido (la idea de generar energía solar de por sí me parece increíble, y resulta raro que después de haberse logrado eso no se avance en la eficiencia de esa fuente por ejemplo). Si no podemos atacar la contaminación con prohibiciones, ataquémosla fomentando el desarrollo de fuentes alternativas de energía. Podríamos crear un organismo internacional que reuna científicos de todo el mundo y se dedique a desarrollar formas de energía no contaminante. Sería una buena forma de dar trabajo a mano de obra calificada en un proyecto beneficioso para la sociedad. Los gobiernos deben actuar para solucionar este problema de externalidades y de falta de incentivos a producción de tecnología limpia haciéndose cargo de los costos del desarrollo de la misma. La ventaja es que si este desarrollo tecnológico se difunde gratuitamente por el mundo, el costo de producción bajará enormemente. Quizás en ese momento una pequeña penalización por contaminar alcance para hacer que el petróleo y el gas dejen de ser la forma de energía más barata. Entonces, el sistema de precios se encargará de eliminar el problema de calentamiento global por sí solo.

Saludos
Javier